jueves, 1 de septiembre de 2016

Canículas

Es una sensación extraña la que me dice que es verano. Es una sensación relajada y libre. Es el calor y la brisa que mueve imperceptiblemente mi cortina. Y sobre todo, es un pasaje alegre que suena en las teclas del piano.
Pies descalzos y brazos desnudos. Maletas y aviones. Sal y arena. Y luego, fin.

Sabemos que está ahí, pero lo camuflamos entre hierbas secas para que pase desapercibido. Le damos la espalda en un gesto de resignación. Le echamos de casa antes de que empiece a ser más grande.
Pero sin canícula noy hay invierno, sin invierno no hay nieve, sin nieve no hay agua, y sin agua no hay sequía. Sequía. Es una pelota que rueda por una cuesta sin fin, arrastrandonos por casulidad.

Somos golondrinas que emigran sin moverse, somos un adorno en medio de ese universo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario