Todo ocurre tal y como os voy a contar:
El sol brilla, pero hay una brisa fresca que rompe la sensación de verano. Los aviones vuelan, los niños gritan, los gatos duermen en mi cama y yo recojo mi cuarto. Bonito panorama.
Obviamente, interrumpido por el peor insecto, el más horroroso y molesto, el que hace un ruido que da escalofríos: la mosca. Son invertebrados tontos, que no entienden que la ventana abierta la tienen a tres centímetros, justo al lado. Pero, no. Las moscas no lo entienden. Por lo tanto, mi gato termina con su vida enseguida, y se la lleva para comérsela. Tal vez sea insectívoro, quién sabe.
¡Y qué podemos decir de las avispas! Ese si que es el insecto más temerario por mi familia de gatos. Por el hecho de que no nos atrevemos a tocarla. He excluido el detalle de que, cuando entra el intruso en la habitación, los tres individuos (los dos gatos y yo) giramos la cabeza automáticamente hacia él. Yo cojo lo primero que tengo al alcance(una almohada o un papel) y los gatos se ponen en posición de acecho. Yo golpeo a la avispa, y enseguida me voy corriendo al otro extremo de la habitación. Normalmente, la avispa se espabila y sale de mi cuarto, y si no, otro golpe. El cadáver lo tiramos a la basura, porque un intruso no merece un entierro.
Pues ya está, esa es mi experiencia como cazadora de insectos.
*Los aviones comunes son unos pájaros parecidos a las golondrinas, que construyen nidos igual que ellas. Que no haya malentendidos, los aviones de verdad no caben en mi casa.
Muy bonito!!! Ningún insecto de google+ se atreverá ya nunca a entrar en tu cuarto.
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